Estrés es la percepción de un agente externo que excede los límites propios de capacidad para llevar a cabo una tarea.
Al ser una percepción, no se trata de un evento objetivo, de ésta manera un evento que prueba ser estresante para un individuo puede no serlo para otro. Sin embargo, al percibir un evento como estresante, el individuo sufre cambios a nivel fisiológico, tales como la liberación de adrenalina y noradrenalina con todos los efectos adrenérgicos asociados, y de cortisol, la hormona del estrés, la cual incrementa la movilizacion de proteina y grasas para proveer la energía necesaria en una conducta de huída.
Todos estos cambios fisiológicos serían positivos frente a un tipo específico de estrés: la huída, la cual necesita de esa energía y de ese estímulo adrenérgico, y a la vez no es de duración tan prolongada. Sin embargo hoy en día el tipo de estrés que desencadena estos cambios no es el mismo, y al ser un evento perceptivo, llega a ser crónico cuando la situación persiste en el tiempo.

El estudio tradicional del estrés se ha enfocado en las emociones negativas, sin embargo recientemente, creciente número de estudios indica el efecto único de las emociones positivas en medio del estrés, efecto el cual es independiente de las emociones negativas y reporta disminución de la mortalidad en estudios de seguimiento de pacientes con VIH y enfermedades terminales.
Las emociones positivas conllevan mayor nivel de socialización, lo cual aumenta la capacidad de soportar los niveles de estrés, se asocia tambien a conductas más saludables, mayor cuidado personal, ejercicio, sueño, y hasta mayor adherencia a medicamentos prescritos. También pueden mejorar directamente la capacidad del sistema inmune y disminuir los efectos del estrés en el sistema cardiovascular.
A traves de las emociones positivas, recuerdos relajantes, el cambio de percepción hacia un posible enfoque positivo dentro de las situaciones estresantes, la reafirmación personal, y hasta valores morales como la gratitud y el compartir, se ha logrado un abordaje exitoso del estrés crónico. Sin embargo, la actitud positiva en medio del estrés es una habilidad que se adquiere con suficiente tiempo y aunque al inicio sólo sean pequeños pasos, con el tiempo se transforma en un hábito saludable.

UCTV
Es una verdad absoluta que para los grupos de riesgo cardiovascular elevado, especialmente en aquellos posterior a eventos de infarto al miocardio u otros eventos vasculares, la aspirina tiene un efecto potencialmente preventivo.
Sin embargo en el caso de individuos aparentemente normales, el uso de aspirina parece no proveer el mismo beneficio, en contraposición con los riesgos en su uso.
La evidencia reporta de manera acumulativa el uso de aspirina como prevención secundaria, y a su vez reporta indices muy bajos de efecto preventivo en pacientes sin eventos cardiovasculares.
Sin embargo, con ésto no se plantea una detención de la prevención primaria ante la reciente evidencia, ya que cada caso debe ser individualmente analizado y los factores de riesgo evaluados para iniciar la conducta terapéutica apropiada para cada paciente.

BMJ